Estás aquí tratando de renunciar a lo único que sabes,
mírate, estás temblando de miedo,
aún más que si el frío de afuera tocara tu piel
o si alguien te haya anunciado la muerte.
¿Por qué no te repones ante el dolor de no saberte perfecta?
¿es acaso que piensas esconderte siempre? ¿o eres de las que huye?
no, te aferras a algo que no existe, a una tradición,
deja ya de estacionarte y hazte frente.
domingo 10 de enero de 2010
viernes 16 de octubre de 2009
Yo no sé nada sobre poesía. No la entiendo, ni la escribo; apenas si la escucho confundiendo el eco en mi pecho; la vivo como descargas, como desgarramiento. La conozco como el lenguaje sobre entendido de todas las almas.
Podría mentir, opinar condescendiente sobre el tema, absorbiendo las opiniones de otros, pero no, ese no es el camino y no puedo adivinar cuál sí...
Podría mentir, opinar condescendiente sobre el tema, absorbiendo las opiniones de otros, pero no, ese no es el camino y no puedo adivinar cuál sí...
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Fragmento
domingo 12 de julio de 2009
viernes 10 de julio de 2009
La doliente
Entre el reclamo y la culpabilidad, he dejado un denso humo de placeres precedidos de agobios; en esta habitación los cigarros se consumen, los licores se acaban, se destila la penumbra entre la tormenta y luego, viene el recuerdo. Ahora sé que mis eternos titubeos no llegan a esclarecer mis puntos débiles.
martes 16 de junio de 2009
domingo 7 de junio de 2009
No pudo bastarnos una noche para dejarnos ir. Decir adiós a tu lengua descubriendo la mia, tus labios explotando en mi oreja. No puede acabar así. Dejándonos abatir como aves asustadas, dirigiéndonos hacia diferentes rumbos que no nos unirán jamás.
Déjate deslizar entre mis piernas, ven y no tengas miedo, porque yo también lo tengo. Sin embargo, no quiero saber de destinos, de caminos que se bifurcan en nuestras vidas; lo único que me importa son tus dedos entrelazados a los míos, tu mirada escurriéndose hacia mi cuerpo y nuestros alientos comprimidos en el deseo de poseernos.
Y al final sonreírnos del mismo modo que la primera vez, comiéndonos en sugeridas caricias, tocándonos sin un sólo contacto.
Déjate deslizar entre mis piernas, ven y no tengas miedo, porque yo también lo tengo. Sin embargo, no quiero saber de destinos, de caminos que se bifurcan en nuestras vidas; lo único que me importa son tus dedos entrelazados a los míos, tu mirada escurriéndose hacia mi cuerpo y nuestros alientos comprimidos en el deseo de poseernos.
Y al final sonreírnos del mismo modo que la primera vez, comiéndonos en sugeridas caricias, tocándonos sin un sólo contacto.
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